La minoría soy yo

on 03 diciembre 2009

Florencia Abbate

Cuando yo era chica, ser hijo de padres separados, adoptado o hijo de una madre sola se vivía como un cierto desvío de la norma. Pero, en las últimas tres décadas, las normas se desmoronaron, y los que éramos casos "raros" en ese entonces nos convertimos en "uno de los muchos". Hoy los que están "a la vanguardia" parecen ser los niños nacidos gracias a la existencia de bancos de semen e inseminaciones artificiales, y los hijos de matrimonios homoparentales. El argumento de la continuidad de la especie (para defender que sólo exista el matrimonio heterosexual) se ha vuelto insostenible.

Por otra parte, somos una generación que se lanzó a la creación de nuevos tipos de familia, hechos de lazos variados y que suelen ir "mutando", con hijos de otros matrimonios, con "hermanitos del corazón" y no de la sangre, en fin, familias de todo tipo, que no responden a las viejas normas y en donde no por ello falta amor. Las generaciones que vienen tienen la mente aún más abierta con respecto a todos estos temas... Creo que esos cambios en la sensibilidad y en las costumbres de la gente deberían reflejarse en un aggiornamiento de las leyes. El problema es que la jurisprudencia siempre va más lento que la vida misma. Y hay que dar batalla. Como diría Deleuze: "La mayoría es un patrón abstracto. La mayoría es nadie. La minoría es todo el mundo".

Desde aquí. Carta. Honduras.

on 14 noviembre 2009


Desde Honduras les comunico que ha habido violaciones a nuestros derechos luego del golpe de Estado que tuvo lugar el 28 de junio pasado. Les envío un listado de casos que fueron expuestos en una reunión que se realizó el 21 de julio en la sede del Ciprodeh (Centro de Inves-tigación y Promoción de los Derechos Humanos). A ella asistieron representantes del propio Ciprodeh y de distintas agrupaciones Lgbtti y de derehos humanos (Asociación Kukulcan, Foro Nacional de Sida, Agrupación Arcoiris, Casa Renacer, Jóvenes en Movimiento, Red Lésbica Cattrachas).

Casos de violaciones a los derechos humanos luego del 28 de junio.

Tres asesinatos:

* Vicki Hernández Castillo, trans (Sonny Emelson Hernández), noche del 29 o madrugada del 30, muerta por disparo de bala, en horas de toque de queda, un tiro en el ojo. No le quisieron hacer autopsia, alegando que podría ser VIH. Dice el acta de defunción que su muerte se debió a una contusión cerebral cuando en realidad fue por un balazo.

* Fabio Zamora, 12.30 del mediodía del 4 de julio. Ocho detonaciones dentro de un puesto en el mercado San Isidro. Tres hombres (sicarios) lo llamaron por su nombre y lo mataron de un tiro en la cabeza.

* Valeria, trans, muerta por arma de fuego (un tiro en la cara) durante la madrugada del 30 de junio, alrededor de Metro Mall, en Tegucigalpa, alrededor de las 9 de la noche. No le quisieron hacer autopsia.

Denunciamos también lo siguiente:

* Puente de Choloma en Cortes. Levantaron a una compañera que recibió un balazo en la cabeza el jueves 16 de julio. La llevaron a la clínica periférica del Seguro social en Choloma.

* Walter, uno de los compañeros, relata la detención en el Plantón, en el Congreso Nacional, el lunes 20 de julio. Seis militares lo sacan del antiguo edificio de la ENEE y lo entregan a los policías de la patrulla M-06; le dan una patada en el estómago, le quitan el morral y lo enchachan. Recibe insultos discriminatorios por su orientación sexual. Cuando otro compañero ayuda a Walter, un policía le da un toletazo a Henry David Fúnez, 45 años, y a tres compañeros más. Se los llevan presos también. Los llevan a la posta del parque Herrera, les pierden pasaportes, cédulas, todos los documentos.

* La compañera Donni relata que el segundo día del golpe, en la parte trasera de la Casa Presidencial, reprimieron a compañeros y compañeras Lgttbi. Fueron acorralados y golpeados tres compañeros de Arcoiris. Los compañeros Obeth y Donni están acusados por sedición y traición a la patria. El día tres del golpe andaban patrullas rondando las oficinas de Arcoiris porque había personas del Copinh en las instalaciones. El compañero Javier afirma que estamos siendo intimidados en las sedes por patrullas que pasan a cada rato.

* El compañero David relata que viernes 17 de julio, saliendo de la colonia San Juan, un policía lo detuvo en el carro en que movilizaba con su pareja. El policía revisó el carro, le agarró la billetera y sacó sus papeles. Dijo que los iban a llevar por maricones.

Indyra Mendoza
Red Lésbica Cattrachas

Monólogo interior a Contramano

on 19 octubre 2009

Así como Dorothy Parker después del tercer Martini estaba debajo de la mesa, y después del cuarto abajo del dueño de casa, el protagonista de este cuento inédito de Pablo Pérez tiene una extraña debilidad por el gin tonic. ¿Será el gin de acá, nacional, medio berreta, o es el gin en general? Una noche en Contramano rodeado de habitués, amplía esta incógnita.
.
Pablo Pérez

Estoy en la escalera para entrar a Contramano, pienso qué voy a tomar, el precio de la entrada es el de la consumición que pida, si pido una cerveza son cinco pesos, un fernet con coca, ocho pesos; un gin tonic, diez.

—¿Qué vas a tomar?

—Un gin tonic.

—Diez pesos.

Guardo los anteojos en un bolsillo de la campera, saco de otro el aerosol para los bronquios, me doy un puf y lo guardo. Dejo la campera en el guardarropas y camino entre la aglomeración de gente hasta la barra.

El gin tonic es mi último trago preferido. Nunca una bebida me había hecho perder el conocimiento, excepto una vez en París, cuando tuve mi único coma alcohólico. "¡Aay, Pablo! ¡Qué mal que andaba 'ayee! ¡Andaba' en cuatro patas!", me dijo aquella vez Conchita cuando la Polaca me llevaba de la mano al lavadero automático donde yo trabajaba, de camino parábamos en cada bar a tomar una cerveza. En París, al menos en ese barrio, había como mínimo dos bares por cuadra. Yo estaba convencido de que era la tarde del día anterior, pero más tarde descubrí que era la mañana del día siguiente. Me había despertado desnudo después de un almuerzo en el departamento de la Polaca y Emilio, los dueños de la lavandería, una pareja gay: Emilio, filósofo, y la Polaca, hombre de negocios, que había vuelto de Polonia con varias botellas de vodka del Bisonte, la que viene con una brizna de hierba sumergida, una era para mí. "¡Toma vodka, Pablo! ¡Toma vodka!" Y Emilio me decía: "¡Toma vino, Pablo!".

Ahora que lo pienso no fue ése mi primer coma alcohólico. Aquellas pérdidas del conocimiento en que no sabía, por ejemplo, cómo había regresado a mi casa la madrugada anterior, o cómo había llegado a tal o cual cama, fueron también comas alcohólicos. Y también las noches cuando con mi amigo Nico, después de dos o tres Trapax cada uno, íbamos a bailar a Bunker, donde nos encontrábamos con otros amigos, tomábamos gin tonic, cointreaux con vodka, cerveza... ¡Ahhh! ¡Gin tonic! Ahora me cierra todo. ¡Y mezclado con psicofármacos!

Entonces, ahora acabo no de descubrir sino de redescubrir el gin tonic. Ahora sin psicofármacos, en realidad hace mucho que sólo consumo drogas naturales, marihuana o cocaína, pero hoy ni siquiera fumé. Es una de las pocas veces que llego careta a una disco. El primer gin tonic me emborracha un poco, el segundo es el que mejor me pega, a partir del tercero casi siempre pierdo la conciencia y puedo llegar a hacer cualquier cosa. ¿Será el gin de acá, nacional, medio berreta, o es el gin en general, bueno o malo, el que me provoca este efecto? Se lo pregunté una vez a Raúl, que a veces va a las reuniones de Alcohólicos Anónimos, y me contestó que uno de los temas que hay que evitar entre alcohólicos es el de los tipos y marcas; entonces yo, para joderlo —en realidad se trata de un ejercicio de voluntad para él—, lo someto a mis descripciones y elogios del alcohol. A mi entender, el alcohol es muy importante en la vida, y que los alcohólicos no puedan tomar una copa de vino de vez en cuando me apena por ellos. Con Raúl intentamos un sistema según el cual yo le controlaba las copas que tomaba por noche; durante un buen tiempo funcionó, pero al poco tiempo siguió tomando alcohol solo después de que yo me iba de su casa y ahora está totalmente desbarrancado.

El barman me alcanza el gin tonic, siempre le pido mi trago al mismo, que me encanta, una picardía en la mirada que asoma sobre su nariz de boxeador, muy despierto, es más, creo que cualquier empleado trabajando de noche en una discoteca gay sabe un montón más de cosas sobre nosotros que nadie. Voy a bailar un rato. Todavía hay poca gente, es temprano, apenas la una de la mañana. Tomo un sorbo. Está fuerte, tiene poca agua tónica, es difícil de tomar, pero relajo la garganta y tomo un trago largo y fresco como una catarata.

Extraño a Alejandro, que ya no trabaja acá; ahora tengo puestos un jean y un buzo que me regaló cuando estábamos de novios. Físicamente me gustaba mucho y además se vestía casi siempre de cuero. Muy musculoso, con algo de panza.

Siempre encuentro una razón para terminar con alguien cuando no me gusta, pero también cuando me gusta. Soy un estúpido, Alejandro me gustaba. Sobre todo sentía una gran admiración por él, que estaba recuperándose de una grave lesión cerebro-vascular. La noche en que hablamos por primera vez me contó, con mucha dificultad para articular las palabras, que unos años atrás vivía en Londres, era contador y se entrenaba en fisicoculturismo. Le creí porque efectivamente tenía cuerpo de ex fisicoculturista. La lesión en el cerebro fue un accidente por exceso de anabólicos. Alejandro era un príncipe convertido en sapo, pensaba cada vez que lo veía pasando el secador por el piso en el baño del local, que a cada rato se inundaba. Esa noche lo esperé hasta que la disco cerrara y me llevó a su casa. En el dormitorio, sobre la cama, había una montaña de ositos de peluche. En esa época yo pensaba que solamente una loca —o una adolescente— podía tener semejante colección de peluches. Fue ahí cuando me di cuenta de que nuestra relación no iba a funcionar, duró poco más de un mes. Sin embargo, hasta la última vez que me lo encontré en la disco trabajando en el baño, nos seguimos besando y manoseando amistosamente. Ahora lo extraño...

"¡Un gin tonic, Dr. Pinchon!", le digo mi barman amigo. El chiste le causa gracia y me lo festeja con una sonrisa. ¡Ahhh! ¡Qué divino es! No me gusta dejar propina en el vaso de la barra lleno de billetes de dos pesos, porque me sentiría como un viejo decadente que lo estuviera presionando para que me prepare el trago más fuerte o para que sea más amable de lo que ya es conmigo, pero esta vez no puedo evitarlo: cuando no me ve, le dejo un billete por todos los que no le dejé en casi diez años desde que vengo acá, desde el '95. ¡Más de diez años! En realidad, si fuera así, con la cantidad de veces que vine, tendría que haberle dejado uno o más billetes de cien pesos. Y si me viera dejárselos, pensaría que me lo quiero coger...

Voy otra vez a la pista. Una loca baila como loca, deja el vaso vacío en el piso al costado del espejo en el que se refleja, se mira, gira con los brazos abiertos. ¿Se sentirá linda? Huesuda, con los ojos saltones delineados, vestida como un bailarín de Rafaella Carrà, pero con el culo chato y caído. ¿No se da cuenta de que se ve ridícula? Lo más probable es que no le importe verse así, es una loca valiente. ¿Me tocará alguna vez dar un show tan lamentable? Ahora que lo pienso, papelones hice varios. La típica habitué... Acá tenemos habitués de todo tipo, en la escala que va de la loca más loca, gerontes y gerontófilos, barbudos y bigotudos, y sobre todo osos, muchos osos, de los fofos y de los musculosos, los osos son los que más levantan, claro, el lugar está lleno de cazadores. ¿Machos de verdad? Solamente los dos de seguridad y el bombero obligatorio después de la tragedia de Cromañón, un uniformado, lindo o feo, siempre calienta.

Otro habitué. Está siempre solo y usa anteojitos, tiene un aire intelectual. Muchas veces nuestras miradas se cruzaron, pero ninguno de los dos se acercaba al otro a conversar hasta que después de varios años de histeriquearnos se animó él. Fuimos a su casa y ahí pude ver la realidad de su vida. Cuando uno mira con deseo durante tantos años a una persona de la que no sabe nada, el encuentro con la realidad puede ser... ¿Puede ser qué? Muy difícil de explicarlo ahora. Igual estoy al pedo, solo con mi copa, pensando pelotudeces. ¿Por qué me cuesta tanto animarme a conversar con los tipos que me gustan? ¿Seré demasiado respetuoso o tendré miedo a ser rechazado? No sé... Ultimamente me animo un poco más, hablo con algunos, la mayoría de las veces son conversaciones tontas. Pero casi siempre estoy solo. Bueno, no es tan así. Me siento solo desde que se fue de casa mi ex... En realidad, lo nuestro nunca llegó a ser una pareja. ¿O sí? De todas maneras ya pasó. Hace menos de un mes intenté reanudar la relación, lo llamé y quedamos en que él me llamaría para que nos viéramos. Nunca llamó. Con él tuve mi primer intento de convivencia, lo conseguimos por unos diez meses y eso es algo que valoro mucho. Ahora la idea de enamorarme se me hace imposible.

Terminé el segundo gin tonic y sigo hablando conmigo mismo. La única frase a otro la digo cuando pido el ticket para un gin tonic en la caja y cuando se lo pido al barman, que se sonríe mientras me lo prepara, me lo da en un vaso largo y luminoso. El tercero. Y ahora digo, esta vez para mis adentros, ¡Doctor Pinchon! ¡Doctor Pinchon! ¡Salud! ¡Salud, dinero y amor! Le dedico mi brindis a mi amigo Raúl Escari, que a los gritos pide en el bar de Dr. Pinchon un vaso rebosante de scotch.

¿Dónde estoy? En una cama. El sol entra por la ventana. A un costado veo una montaña de ositos de peluche tirados en el piso, y en la puerta aparece Alejandro, el sapo-príncipe, que con una sonrisa me trae el desayuno a la cama.

Pequeñas hojas de papel negro

on 28 septiembre 2009

Ahí no termina todo pero será una buena historia donde lo real y la ficción se mezclaran en un movimiento, el movimiento de la ciudad… buscando mas historias que llevarme al fondo de la botella cuando no hay dinero que gastar, ni tampoco que lamentar.

Todas las plagas inalámbricas han caído sobre mí, sin razón, ni sentido. Solo debo soportarlas…
Empieza el nuevo circulo lleno reclusiones pero el ruido de la cubierta al chocar y la música estridente no permiten la comunión de la formula: soledad y solitario.
Un café típico sin ninguna variación se mezcla con estas paginas de color, ya indefinido por la luz, filtrandose todo a través de un puto vitral…
Incertidumbre como espacio siniestro donde no existen circunstancias sin observar los detalles que la determinan, como la involuntariedad del ser… quizas narraciones de candidez y sordidez.
Es la vida atada aun lazo de poliéster desanudado por la fuerza del agua… arraigado en el humo del atardecer azuloso por la nicotina; sol de rayos cálidos como lagrimas que corren en la risa del no saber que se siente ser normal, diferencia implícita en una costumbre de acciones y caras.
Actitud de perder el espejo para desatar la proyeccion de tierras sin muertos sobre cementerios de palabras…
Un viaje sensato en carroza fúnebre, transcribiendo la muerte, quitando calcetines que no son los míos, sin permiso, con morbo…
Efecto duplicado interponiéndose en las palabras, liquido que corre veloz por la botella, cigarrillos que se apagan como fechas imprecisas…

Puertas abiertas

on 05 septiembre 2009

Luis De Grazia


Sacudí mi universo cuando, con la honestidad por años contenida, imaginé mi vida en unos cuantos años más. Quizás casado con la homofobia y perdido en agonía en algún túnel del deseo negado.

El bullying no me fue ajeno. En el barrio era el puto al que había que enderezarle el pasito torcido. En la escuela, el maricón que prefería la amistad de las nenas; y siempre fue más fácil y más satisfactorio. No me hallaba en los juegos performativos de la masculinidad, ni estaba a la altura del ojo policía de mis supuestos pares.

Las voces del afuera me eran tan atroces como las propias convencidas del error, y así me fui obligando a imitar la mampostería, por supervivencia. Pero en algún punto, el miedo es como aquel matoncito, te convence de su supremacía hasta que le das la espalda y su poder se esfuma junto a la impotencia.

Las puertas del closet abrieron el mundo a las posibilidades. Hubo luz, una luz que no ciega. Conocí gente nueva, amigxs, amantes, ejemplos, y en el momento exacto al amor de mi vida, Martino. De la mano recorrimos pendencieros las veredas que antes parecían inhóspitas a nuestra mariconería. Juntos caminamos las calles de nuestra primera Marcha del Orgullo, inflamando la llama de nuestra rebeldía adolescente, que nos demandaba seguir queriendo cambiar al mundo, tenerla siempre por aliada.

Poco después, el 12 de diciembre de 2002, nos colamos en la Legislatura, donde nos cruzamos por primera vez con nuestrxs compañerxs de la CHA. Con ellxs festejamos que los votos de la discriminación no se impusieron contra la primera ley de Unión Civil de Latinoamérica.

Muy atrás la oscuridad del closet, quisimos abrir todas las puertas. Nuestra pasión quería debatir, denunciar, actuar. Junto a mis compañerxs le puse la cara y el cuerpo a la lucha. Desde 2004, con lxs amigxs del Grupo de Jóvenes de la CHA, lesbianas, gays y trans indagamos en la conciencia que presentimos conservada, jugamos políticamente con nuestra visibilidad y el espacio público. Apelamos a las lgtb con nuestro "Salí del closet", y necesariamente a nuestras familias, educadorxs y amigxs, porque en la valoración de la diversidad y la destrucción de las opresiones tenemos que participar todxs.

Las Madres ya lo previeron, la única lucha que se pierde es la que se abandona. Las leyes represivas, la privación de nuestros derechos, los crímenes de odio y el desprecio que se impone sobre nuestros cuerpos, géneros, sexualidades, bellezas y libertades, nos deben encontrar siempre con los puños en alto.

Prestamos a mendigos, ladrones y prostitutas

on 18 agosto 2009

La posibilidad de enfrentar con éxito la pobreza rompiendo reglas tradicionales


Marta Bekerman


Hace diez años Ingrid Munro comenzó a ofrecer préstamos a 50 mendigas pertenecientes a un barrio pobrísimo de Nairobi, Kenia. Así fue como nació la institución Jamii Bora cuyo accionar no sólo desafía las reglas del sector bancario comercial, sino también las del saber convencional de las microfinanzas. Además de mendigos, esta institución otorga hoy préstamos a ladrones y prostitutas y ha crecido hasta alcanzar 235.000 miembros. Tuve oportunidad de conversar con esta maravillosa mujer en ocasión de la Cumbre Regional del Microcrédito para América latina y el Caribe que se realizó en Cartagena de Indias en la primera semana de junio de 2009. Escuchar su mensaje y conocer su experiencia puede darnos una inyección de optimismo sobre las posibilidades que puede encontrar el ser humano cuando se plantea, de corazón, ayudar a otros a recuperar su dignidad.


Ingrid cuenta con gran satisfacción que, entre las 50 mendigas iniciales, había una mujer que ahora tiene seis negocios y 62 empleados. También destaca el caso de un ladrón, que era uno de los criminales más buscados en el barrio. Este ladrón recibió un préstamo inicial de 20 dólares y hoy tiene cuatro negocios y ha convencido a cientos de jóvenes de abandonar el crimen. Además afirma que "yo siempre sentí que los pordioseros eran el grupo al que menos atención se brindaba y que necesitábamos hacer algo para mejorar su situación. Es que los más desesperados son quienes más necesitan las microfinanzas y nosotros hemos demostrado que pueden manejarlas. Que no necesitan caridad, porque la caridad es una manera de mantener abajo a las personas. Una de las mujeres me dijo: 'Tú eres la única que entiende que también somos buenas madres. Amamos a nuestros hijos, también somos buenas familias'. Y fue entonces que se nos ocurrió poner a la institución el nombre Jamii Bora, que significa 'buenas familias' en swahili".


A principios del año 2001 se encontraron con que algunas personas estaban retrasándose con sus pagos. Las visitaron y encontraron que el 93 por ciento de ellas tenía una persona internada en el hospital. Entonces comprendieron que esta situación que generaba tanta vulnerabilidad era algo que tenían que resolver. Consultaron entonces con empresas aseguradoras de la salud pero les cobraban una cuota muy alta por afiliado, por lo que decidieron que la institución brindaría ese servicio en forma directa a un costo de 16 dólares por año. Esto lo hicieron por medio de una asociación con uno de los grandes hospitales de misiones en Nairobi.


Las primeras cincuenta mendigas hablaron con otras y las fueron atrayendo. Luego pudieron viajar a sus pueblos de origen y así se fueron incorporando sucursales de la institución en distintas áreas rurales. Lo que se inició con cincuenta mendigas en 1999 ya lleva prestados 41 millones de dólares y cuenta en la actualidad con 235.000 socios. Jamii Bora ha crecido hasta convertirse en la institución microfinanciera más grande en Kenia, apoyando a los más sectores más pobres. El lema de Ingrid Munro es que el fin de la pobreza requiere romper reglas para lograr lo que otros "asumen como imposible". Su fidelidad a este lema le ha permitido alcanzar lo que puede considerarse un logro extraordinario: haber creado una institución que permite a los miembros más indigentes de la sociedad construir vidas dignas para ellos y sus familias.

Sepa el pueblo votar

on 01 agosto 2009

La Falgbt realizó un cuestionario entre candidatxs a diputadxs nacionales para conocer su opinión sobre la igualdad de derechos para los ciudadanxs lesbianas, gays, bisexuales y trans. Aquí van algunas conclusiones.


"El único que se negó a responder fue Francisco de Narváez, demostrando su nulo interés en los temas que le planteamos. A su vez, Gabriela Michetti y Alfonso Prat Gay fueron los únicos que expresaron que no votarían por el derecho al matrimonio. Michetti fundamentó su rechazo afirmando: "Estoy de acuerdo con la igualación de derechos de las parejas heterosexuales y homosexuales, salvo en el caso de la adopción".

Destacamos el amplio acuerdo de todos/as los candidatos con relación a la necesidad de que se sancione una Ley de Identidad de Género para el colectivo trans. Esta norma permitirá facilitar el ejercicio de los derechos políticos del colectivo más vulnerado de nuestra comunidad.

En el mismo sentido, todos los candidatos se expresaron a favor de incorporar la orientación sexual y la identidad de género como pretextos discriminatorios en la ley de penalización de actos discriminatorios (Ley 23.592).

En cuanto a la propuesta de implementación de un "Plan integral de igualdad de oportunidades para lesbianas, gays, bisexuales y trans", consideramos que es un avance que se reconozca la vulnerabilidad social a la que está expuesto nuestro colectivo, lo que exige el desarrollo de políticas específicas que fomenten la inclusión laboral del colectivo de la diversidad sexual, especialmente de la población trans y el respeto de nuestros derechos, el pleno ejercicio del derecho a la salud, el respeto de la diversidad en la escuela y la educación en general, y la inclusión y promoción de los derechos de nuestros jóvenes y adultos y adultas mayores, etcétera.

En relación con la sanción de una ley de matrimonio entre personas del mismo sexo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Carlos Heller, Fernando "Pino" Solanas, Aníbal Ibarra, Héctor Polino, Vilma Ripoll, Luis Zamora, Jorge Altamira y Christian Castillo se pronunciaron a favor. En la provincia de Buenos Aires también se expresaron a favor Martín Sabbatella, Margarita Stolbizer, Néstor Pitrola y Myriam Bregman. Queremos saludar su apoyo y compromiso con los derechos humanos de nuestro colectivo, porque lo que está en juego es aceptar que la humanidad es diversa.

Ponele un nombre a eso

on 17 julio 2009

Kate Bornstein *


El acoso puede hacernos la vida miserable. Y no me refiero sólo al acoso en la infancia, ya que a medida que vamos creciendo se vuelve más sofisticado. Las instituciones del poder político desestiman las preguntas que pongan en jaque a la cultura del bullying mientras propician otras que la afianzan: "¿Sos terrorista? ¿Sos subversivo?". Un buen ejemplo de las preguntas que deben responder los ciudadanos del siglo XXI es aquella con la que George Bush ubicó a su país como potencia reina del bullying: "¿Estás con nosotros o estás contra nosotros?".


Si al intentar responder a estas preguntas te sentís incomodx, ya no te sientas solx. Son preguntas diseñadas para que no quieras ver la persona compleja que sos. La cultura del bullying se asienta en preguntas que no son verdaderas preguntas, aunque suenen razonables: "¿Sos borracho o abstemio? ¿Sos joven o viejo? ¿Sos negro o blanco? ¿Sos hombre o mujer? ¿Querés suicidarte o querés seguir viviendo?". Una cosa o la otra. Simple. No hay que pensar. No hay que usar la imaginación porque la misma pregunta ha agotado las opciones.


En 1996, la poeta y activista Minnie Bruce Pratt advirtió que "nuestras imaginaciones son esclavas de las instituciones opresoras".


Por eso, en esta segunda guía para dejar de lado la idea de suicidarte es la pregunta por tu propio nombre. Porque soy de la idea de que nombrarse más allá del rótulo que nos hayan impuesto es el primer paso para salir de la opresión. Soy de la idea de que quienes nos preguntamos por nuestra identidad, quienes nos preguntamos quién soy yo de verdad, todos los que no encajamos, tenemos que ser capaces de nombrarnos. Los outsiders deberían llamarse outsiders, se podría decir. Pero ocurre que somos tantos en este mundo que tenemos que buscar un nombre más definido, y tal acción implica cuestionar las preguntas acosadoras, las que nos definen dentro de un arcaico y opresor sistema. Y te cuento que no seremos lxs primerxs en hacerlo.


Ya lo han hecho, por ejemplo, las primeras feministas, esas mujeres que dijeron: "No querido, mi cuerpo y mi mente no te pertenecen, no quiero ser una mujer que responda a tu idea de mujer". Transgredieron las reglas de género, se unieron y se nombraron frente a instituciones que les negaba el nombre de "mujer verdadera". Otro ejemplo en el activismo de género: los primeros gays y lesbianas que ante una ley tácita que dice que a los hombres de verdad les gustan las mujeres y a las mujeres de verdad les gustan los hombres, respondieron: "Nosotros no". Lesbianas y gays también son transgresores del género. Es tremendo tener que decir "soy un hombre que ama a otro hombre", así que tal vez no soy un hombre. Debieron buscarse un nombre, una bandera, para poder decir "soy diferente y soy como ustedes". ¿Más ejemplos? Sin dudas el movimiento bisexual, que realmente le ha roto la cabeza a más de uno cuando dijeron que el género no tiene nada que ver con el romance, ni con la preferencia sexual ni con el amor. Siguen los ejemplos con las personas cross dressers, los intersexuales, las travestis. En todos los casos se cumple aquella máxima de que nuestra imaginación puede quebrar las reglas de las instituciones opresoras.


Sin dudas implica un arduo trabajo hallar una buena razón para decidirse a vivir por fuera de las identidades que nos han asignado y que nos llevan lentamente al deseo de morir. Una posible razón, creo yo, es ésta: dedicarse a buscar tu propio nombre, usar la imaginación para definir quién realmente sos, por fuera de las opciones que te proponen. Muchos que lo han hecho, han llegado a convertirse en grandes artistas del escapismo. Este es mi caso. Soy una persona muy difícil de asir. ¿Y vos? ¿Quién sos? ¿Cómo es tu nombre? l


* UNA DE LAS MAS ORIGINALES AUTORAS Y PERFORMERS TRANS DE ESTADOS UNIDOS, AUTORA DEL LIBRO 101 ALTERNATIVES TO SUICIDE FORTEENS, FREAKS & OTHERS OUTLAWS. EDITORIAL: SEVENSTORIES.

Maras.

on 02 julio 2009

J. M. Pasquini Durán


Esta semana se estrenó en México el documental titulado La vida loca, que retrata, en coro y en singular, a las pandillas conocidas como "Maras", dos bandas que operan en El Salvador pero que nacieron al sur de Los Angeles para defenderse de las pandillas chicanas que pretendían abusar de los inmigrantes centroamericanos. Más tarde, los salvadoreños fueron deportados a su país de nacimiento por la policía de inmigración de Estados Unidos y terminaron agrupados en dos formaciones, la "Salvatrucha" y "Calle 18", dedicadas al delito con extrema violencia. Rivales encarnizadas entre sí, libran una guerra sin fin que mata a mil quinientos jóvenes por año.


"Los Maras" reclutan a partir de los 12 años y raro es el soldado que, al cumplir 30, esté vivo o libre. Se distinguen por los tatuajes que simbolizan la adhesión de por vida, aunque todos tienen el derecho a desactivarse –no a renunciar– de la organización. Funcionan con un sistema jerárquico y un orden deliberativo por el cual, cierto o no, los reclutas tienen la impresión de que son escuchados y la oportunidad de reflexión colectiva. Los jefes, ordenados también en pirámides, son llamados con acierto "los palabreros", una denominación que podría extenderse a buena parte de la vida política, tan proclive a la palabrería. Con códigos propios, estos jóvenes forman archipiélagos, territorio libre de toda autoridad impuesta y al fin propio, dado que casi ninguno reconoce vínculos familiares, algunos porque los perdieron y otros porque reniegan de ellos.


En la Argentina, juristas especializados en temas de familia hablan de "la generación nómade", es decir aquellos adolescentes que rompen amarras con el territorio de sus padres y se marchan en busca de otros destinos. No hay "maras" en Buenos Aires, pero la violencia comienza a presentarse tan salvaje y descontrolada que, al margen de sus dimensiones reales, espanta a porciones importantes de las sociedades de grandes y medianos centros urbanos. La "generación nómade" es insular, pero también funciona en archipiélagos más o menos temporales, sin los códigos cerrados de las pandillas. ¿Una nueva ley penal que baje la edad de inimputabilidad desarticularía la violencia o apresuraría la formación de "maras" a la criolla?


El debate que hoy se presenta, propiciado por los ribetes sensacionalistas de la prensa, sobre todo de la TV, no parece hacerse cargo de las características de la rebeldía y la violencia juveniles. La única diferencia es entre pobre o rico, pero esa opción absoluta no alcanza ni siquiera para caracterizar a los 400 mil jóvenes bonaerenses que no estudian ni trabajan.

Agroquímicos. Santiago del Estero.

on 21 junio 2009

Por el uso de agroquímicos, nacen 100 bebés por año con malformaciones físicas

El presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos, Juan Tula Peralta, reveló hoy que se producen más de 100 nacimientos de bebés por año con malformaciones relacionadas al uso de agroquímicos como el glifosato. Las enfermedades que se presentan con mayor frecuencia son el cáncer de piel e inconvenientes en las vías digestivas y respiratorias.



Tula Peralta explicó a la prensa local que esos datos surgieron de una investigación que efectuaron sus colegas durante más de un año en el interior provincial. "En Santiago se producen más de un centenar de nacimientos con malformaciones al año por el uso de agroquímicos", aseveró el experto.


Sin embargo, aclaró que no es el único problema que afecta particularmente a los recién nacidos cuyos progenitores viven en zonas rurales, sino que tienen registrados unos 300 casos de personas vinculadas a la actividad productiva que presentan problemas de salud por manipular o haber sido rociados con agroquímicos.


La aplicación de glifosato, que es esencial para combatir las pestes en los cultivos de soja, se volvió común en la provincia debido al incesante incremento del área sembrada con esa oleaginosa.


Pero la denuncia pública tiene otro aspecto preocupante, que es la incidencia de los tóxicos en los menores de edad, dado que muchos de ellos colaboran con sus padres en las tareas rurales y a menudo se desempeñan como banderilleros, es decir, marcan con su presencia y banderas los lugares en los que las avionetas fumigadoras deben esparcir los herbicidas.


En ese sentido, Tula Peralta expuso su preocupación porque "como son chicos, no muestran de forma inmediata la sintomatología. Es un proceso que al cabo de unos años empieza a aparecer".


Asimismo, el ingeniero agrónomo recordó que anualmente se desechan entre 600 y 700 toneladas de envases plásticos que contenían los pesticidas, que al no tener un tratamiento como residuo peligroso, llegan a convertirse en potenciales contaminantes de suelos y del agua.

De quien viene y con quien viene

on 07 junio 2009

Eduardo Galeano


Unas palabritas nomás, porque no me gusta palabrear las emociones.

Mucho agradezco, gracias mil, este doctorado que la Universidad veracruzana ha tenido la generosidad de concederme. Y sobre todo lo agradezco por dos motivos: por venir de quien viene, y por venir con quien viene.

Según me han contado los antiguos griegos, la palabra entusiasmo significa "tener los dioses adentro". Y yo he podido comprobar, en estos pocos días, que los dioses no sólo residen en el espléndido Museo Antropológico de Xalapa. También esta Universidad es casa de los dioses. La fervorosa electricidad de sus estudiantes confirma el origen de la palabra entusiasmo, y yo puedo dar fe.

Mil gracias, pues, porque es esta Universidad la que me brinda la ofrenda que con alegría recibo. Y con doble alegría, porque comparto el doctorado con mi hermano Ernesto Cardenal.

Ernesto ha sido y sigue siendo la voz de la revolución sandinista, que tanto nos ayudó a creer y a querer, cuando era revolución y era sandinista y era una esperanza universal.

Desde la isla mágica de Solentiname, donde Jesús comparte la mesa de los pescadores y ninguna cena es la Ultima Cena, el poeta sigue siendo, pese a quien pese, guste o disguste, el símbolo de esa revolución, y ahora es también el profeta de su resurrección.

Porque ella, malherida por sus secuestradores, sigue viva, como vivos siguen los ríos que circulan por debajo de la tierra, y tarde o temprano volverá a brotar.

La revolución, que supo unir la justicia y la libertad, se reconoce en el poeta que en sus palabras y en sus días une la tierra y el cielo.

* Palabras del escritor uruguayo al recibir el doctorado Honoris Causa de la Universidad veracruzana.

Género

on 19 mayo 2009

"Je suis née femme" ("Yo nací mujer"), le dijo una travesti a Jean-Luc Hennig en una entrevista. Una frase que es un comentario irónico a esa otra frase, escrita por Simone de Beauvoir en El segundo sexo, que para muchos constituye la piedra basal de las teorías de género: "No se nace mujer; llega una a serlo". La ironía de que una travesti dijera que nació mujer (cuando hubo, seguramente, una partera que dijo lo contrario) es un ejemplo de cómo la noción de género está signada por la disonancia, la ambigüedad, el embrollo pronominal, el equívoco. Y el primer problema surge, precisamente, cuando se confunde el sexo con el género. La hipótesis de que sólo habría hombres y mujeres (lo masculino y lo femenino) y de que todo estaría hecho a su imagen y semejanza sostiene, de manera implícita, la idea de una relación mimética entre sexo y género en la que el género sería apenas un reflejo del sexo anatómico. Así, una mujer se recortaría en una relación binaria y de oposición con respecto a un hombre, en términos de un modelo, el heterosexual, y dando por sentado que una persona es de un género y lo es en virtud de su propio sexo. Así, una travesti no sería otra cosa que un hombre vestido de mujer, y una lesbiana masculina, una mujer vestida de hombre. Nada más alejado, pues, de la concepción que piensa la identidad de género como una forma de interpretar culturalmente los cuerpos sexuados; como una variable que hace posible que a una "mujer" no le corresponda necesariamente un cuerpo femenino y a un "hombre" lo supuestamente propio. De ahí que en ocasiones no podamos emitir un juicio acerca de la anatomía basándonos, por ejemplo, en la ropa que alguien lleva puesta. Y esa vacilación con respecto a si el cuerpo observado es de un hombre o de una mujer es lo que pone en tela de juicio las categorías desde las cuales miramos.


Cuando Simone de Beauvoir escribía en 1949 que no se nace mujer sino que se llega a serlo, lo que quería decir es que el género se "construye". Y así vinieron luego feministas como Luce Irigaray, para quien sólo existe un sexo, el masculino, que evoluciona en y mediante la producción del Otro, o como Monique Wittig, que fue capaz de decir que "las lesbianas no son mujeres". Otra que recogió el guante fue la norteamericana Judith Butler, que en El género en disputa denuncia lo útil que es para el heterosexismo clasificar los cuerpos en términos binarios, cuando hombres y mujeres son en realidad categorías políticas y no hechos naturales. Y es que en la idea esencialista de que las identidades de género son inmutables y encuentran su arraigo en la biología –en la "naturaleza"– crece buena parte de la raíz de la lesbofobia, la homofobia y la transfobia.

Sin sentido. ¿Cuánto tiempo es un año?

on 06 mayo 2009

Diana Sacayán


Hasta hace apenas un año, Mónica creía que estaba predestinada. Parece que ser travesti viene pegado a ser prostituta. ¿Parece? ¿A quién? A nosotras, a los que se dan vuelta cuando nos ven por la calle, a quienes nos echan de la escuela, a quienes se matan de risa cuando vamos a pedir trabajo y hacen un bollo con nuestra solicitud. Mónica Flores vive en González Catán, en el Barrio Los Ceibos, en una casa que se hizo en un 80 por ciento gracias a la prostitución. "Sí, me hice la casa, la misma donde yo permitía que llegaran mis clientes; y a muchos ni los conocía y me exponía a cualquier cosa por dinero. Mi condición me llevaba a pararme en una avenida, no respetarme, perder valores, perder matices. Perdí hasta mi pareja porque no permitía que trabajara en la calle. Pero ojo: no despotrico contra la prostitución –que muchas veces se convierte en única alternativa para nosotras–, sólo aclaro que eso no significa no poder soñar. Y yo siempre soñé con tener un comedor gigante para chicos y chicas del barrio. Claro que el sueño me encontró más de una vez humillada en un calabozo."


Vaya a saber una cuál fue esa humillación que colmó el vaso de Mónica. Ella prefiere guardársela. Pero algo muy feo la hizo salir a golpear puertas hasta dar con una concejal que quiso escucharla, Graciela Caballero, hoy su amiga, quien le dijo que salir era posible. "Me dijo más: me dijo que yo tenía condiciones", corrige Mónica emocionada mientras reconoce que le llevó todo este año convencerse de que era cierto. "Fue hace poco que un día me miré al espejo y me dije: yo me adoro, me amo y me quiero. No fue enseguida, no fue fácil, de a poco fui recuperando lo que soy. Este año empiezo a estudiar y ahora, si me preguntan, puedo decir que soy una militante. Hace un año atrás tenía el sueño, ahora tengo el proyecto de poner un comedor para niños y niñas. Hoy por hoy tengo un sueldo básico, como cualquier persona. Vivo una vida 'normal'. Es cierto: lo que gano en un mes, antes lo ganaba en dos noches. Pero antes me exponía a todo, quería mucho más de lo que conseguía, no me conformaba con nada y hoy soy feliz con lo que tengo, que es mucho: no sentirme usada, no dar placer por un momento. Soy. Soy coordinadora barrial, distribuimos mercadería a gente que necesita estos recursos."


Mónica Flores rescata también su nueva relación con su familia, de la que ella misma se había apartado, o porque no entendían, o porque sentía que se acercaban solamente para pedirle dinero. "La relación con los vecinos también cambió", dice Mónica cuando le pregunto por qué vale la pena festejar este primer año de libertad: "Antes, a la mañana yo dormía; ahora voy al almacén y charlo con mis vecinas. Hay que festejar porque casi me pierdo estas pequeñas cosas".

Ser lesbiana cuesta un Perú

on 16 abril 2009

Se presenta en Perú, No busco novio, una serie de intimidades y reflexiones de la periodista Esther Vargas que empezaron como blog (Sex o no sex: El lado LES) y acabaron en este flamante libro que comienza así:


¿Heterosexual? No, gracias

Nos reunimos cada cierto tiempo. Yo soy la única lesbiana del pequeño grupo. Ellas hablan de sus novios o maridos; yo, de mi novia, de mis ex novias y, ocasionalmente, de mis futuras novias. Juntas analizamos las cosas más estúpidas y relevantes, pero sobre todo chismeamos sobre el mundo entero. Nos acompañan cervezas, vino o ron.


En una reunión de éstas se produjo el siguiente diálogo:
—¿Te acuerdas de X?
—Claro. ¿Qué le pasó? —pregunto, interesada.
—Se volvió lesbiana —dice mi amiga. ¡Nooo...! exclama la audiencia.
—¿Cómo así? —pregunta alguien. Y pienso que es la misma pregunta que algunos hacen cuando les dicen que Fulanito se hizo evangelista, mormón o budista.
— Pues nada. Se volvió lesbiana. Se enamoró de una mujer y está feliz.


Recuerdo a la Srta. X con cariño, y casi podría relamerme los labios. Era el culo más bonito que circulaba en las redacciones de los '90, cuando yo era practicante de periodismo y miraba los culos con timidez de lesbiana recién estrenada. Solía enterrar los ojos en mi libreta de notas, y apenas los alzaba para comprobar que la niña y sus posaderas seguían allí. Todos coincidimos en esa época: era el culo más bonito del diario. No sé qué fantasías me perseguían en ese tiempo, pero la Srta. X era heterosexual y yo no era mujer para esas batallas, así que me fijé precisamente en una chica sin trasero, a la que quise intensamente durante tres meses. X, su lindo rostro y su bello culo pasaron a un segundo plano. Que no es lo mismo que el olvido.


Pero en lo que me he puesto a pensar es algo serio: ¿Me enamoraría de una heterosexual? Me lo han preguntado muchas veces. Como si realmente creyera que una puede dominar su corazón, siempre respondo que no. Aunque no creo que una pueda, debo decir que hasta hoy no me he enamorado de una heterosexual.



Puedo ser persistente, dulce y tener toda la paciencia del mundo con una lesbiana que ni siquierame sonríe, pero con una heterosexual retrocedo, corro y me evado en cualquier cosa. Quizá me asusta la indiferencia de una mujer que jamás amaría a una mujer. Con una lesbiana, al menos, tengo el consuelo del "pudo ser".


Pero la historia de la Srta. X me hace pensar que quizás he vivido en un error, como me pasa todo el tiempo. ¿Cuántas mujeres heterosexuales he descartado de plano sólo por miedo a sufrir, a verlas casadas con un hombre, a imaginar que el día menos pensado llegarán a casa para decirme que no puede ser? Yo no he querido vivir esas historias, y por eso he prohibido a mi corazón y a mi cuerpo encandilarse con una chica straight.



Todas mis relaciones han sido con lesbianas convencidas. He competido por el amor de una mujer, pero nunca con hombres. Y es que a veces un hombre no sólo es un compañero que quizá brinde placer y amor. Para las chicas que tienen un "desliz" lésbico y que luego recuperan el "sentido", un hombre es el pasaporte a la normalidad, la mejor forma de borrar aquello. Un hombre les dará apellido de casadas, hijos y una familia. Y, por supuesto, siempre habrá la excepción en la que la chica realmente amará al chico.


También pasa que, después de muchos años de casada, una mujer puede encontrar el amor en otra mujer, ya sea porque ésta supo seducirla o porque simplemente llegó en el momento crítico de la decisión. Cuando alguna heterosexual se cruzó en mi camino, me faltaron experiencia y paciencia. Hoy sé que lo que me detuvo fue el miedo. El mismo que me causaría una bisexual.


De todas formas, no quiero caer en la danza de los "hubiera" y los "quizás". Pero si la hubiera invitado a salir, y si le hubiera dicho que su cabello era muy lindo, y si le hubiera escrito una carta de amor, quizás...

¿Hay guapos en la milonga todavía?

on 01 abril 2009

Enrique Medina


Pide el café con dos gotitas y yo me avergüenzo con una lágrima. Ya hace un montón Juan Carlos Miño fue, con otro montón, compañero de infancia, y alguna vez lo dije: el mejor wing derecho de todas las tumbas en todos los tiempos. Ahora, luego de una extensa carrera como diseñador, se ha especializado como bailarín de tango y dicta clases en Ecuador y Paraguay, ofreciendo con generosidad el precioso don concedido por Dios tal como lo hacía con los pataduras que podíamos salir a la milonga de los sábados. Nos enseñaba con obstinación, escrupulosidad, excelsitud y misericordia. Algunos fueron alumnos muy aplicados y excelentes y otros tuvimos que dedicarnos al ajedrez.


–Eso era antes. Se bailaba como el bolero saliendo con el izquierdo adelante, no, yo enseño con el paso atrás, pero cuando yo voy a bailar salgo hacia el costado...


Habla mezclando todo. Lo actual con los recuerdos. No nos acordamos del nombre del teatro donde actuó por primera vez Dizzy Gillespie. Ah, sí era el Casino. En Esmeralda... No, era Maipú, te digo... Y también había un teatro independiente en un sótano y llegando a Sarmiento un club nocturno donde ¡cantaba Angel Vargas...! Y recordamos ese buen tiempo en el que habíamos conseguido hacernos amigos de los negros y entrábamos gratis cargando los instrumentos. ¡Todas las noches iba Lalo Schifrin, y después se fue de gira con el negro...! ¡Y Franco Corvini y su trompeta argentina, cómo se lució con la orquesta...! Lástima, murió en Italia, pobre, pero ¡le fue muy bien en Europa...! En esa época minga de tango. Eramos especialistas en jazz. Juan Carlos hasta estudiaba clarinete. ¿Te acordás que en el Plaza no los quisieron recibir? Fueron a parar al Continental de Diagonal... Y haciendo un recorrido por aquella etapa musical, me explica:


–La decadencia del tango empieza lánguidamente con la caída de Perón en el '55. Del '58 al '65 es total el desbande, desaparecen orquestas... Los barrios hacían resistencia. Los clubes, especialmente de Villa Urquiza... ¡Y las unidades básicas! Siempre apoyaron el tango. A diferencia de los comités, que miraban para otro lado... Ahora estamos luchando por la Universidad del Tango... Pero cuesta, creeme... Hay gente como Selles, Héctor Negro, Del Priore, muchos, que estamos luchando para conseguir la casa propia... Llegamos al tango porque el tango es la raíz, con el jazz llegás al techo pero con el tango llegamos al cielo porque tiene raíz, ¿está...?


Y le pregunto por ella, buscando las palabras, como al descuido, porque al estar más cerca del Alzheimer que del abismo, también se me escapa el nombre, que sé que era fácil... Y me dice:


–¿Gricel...?


Y se le cambia la cara, como cambió el corte de pelo (pelambre desproporcionada que siempre le envidié), y la nuez le respinga y el labio le tiembla y yo siento que he desafinado y digo al voleo, para zafar:


–Che, ¿hay guapos en la milonga, todavía?


Mi dislate parece sacarlo del remolino, se acoda a la mesa y respira en busca de lo no hallado, insiste echando una ojeada sin sentido al bar y deja escapar un susurro:


–Estábamos bailando... y se me murió en los brazos. Si no hubiese sido por el peso no me daba cuenta... Le estoy escribiendo un tango... Me dio tanto...


Y no dice más. Una mano la descansa en la silla de al lado y con la otra se acaricia la frente. Se reacomoda para mirar la calle. Como si supiera, el mozo se acerca. Le pido otra vuelta para los dos. Le pregunta a Juan Carlos si con dos gotitas. El responde con un sí apenas audible debido a que se da cuenta de que el recuerdo no siempre es grato, entonces confirma levantando dos dedos, y miramos hacia la calle. Miramos gente. Gente que va y gente que viene.

Entrevista a Raquel Platero Méndez

on 16 marzo 2009

Escribir cien veces: "No soy homofóbico, ni lo quiero ser"
.Cuando la escuela desconoce ciertos conceptos como lesbianismo, homosexualidad, transexualidad en su discurso académico, favorece la presunción de que no existen o no deberían existir. La ignorancia otorga argumentos a la homofobia. La española Raquel Platero Méndez, docente, psicóloga, coordinadora del libro Lesbianas. Discursos y representaciones (Melusina, 2008) y coautora del libro Herramientas para combatir el bullying homofóbico (Talasa, 2008), ofrece un panorama sobre lo que ocurre hoy por hoy en el aula y algunas ideas para cambiar la historia.


Liliana Viola

Has dicho muchas veces que la homofobia es una de las principales causas del acoso y la violencia entre adolescentes. ¿Qué te hace pensar esto?


—En mi instituto, como en todos los que conozco, el insulto que más se oye en los pasillos es "maricón". No se le dice solamente a quienes se presume de homosexuales, se usa para intimidar e infravalorar a los compañeros con una humillación que incide en la definición misma de la identidad masculina. También oigo otros como "marimacho", "travelo", "bollera", etc., un sinfín de términos que muchas veces emplean sin saber qué significan en realidad.


Que se usen palabras que no se conocen bien ya habla de algo que excede al mismo insulto.


—Cuando un chico no es tal y como el ideal de varón tiene que ser, se le etiqueta como nena, maricón, o cualquier otra cosa que permita deshumanizarle, y de hecho da igual que sea gay o no, simplemente vale con que el matón piense que lo es o lo pudiera ser.


¿Pensás que las personas adultas tienen una tolerancia extra para este tipo de acoso en la escuela?


—Creo que todas estas formas de violencia son posibles por la impunidad, minimización y silencio que las rodea. No son conductas fácilmente identificables, y a menudo pasan desapercibidas para el profesorado, que las confunde con actos de vandalismo. O bien piensan que son habituales, que los chavales se "autorregulan" los conflictos y que no es necesario intervenir educativamente. Confundimos propiciar su independencia y relaciones de grupo con indulgencia y les abandonamos a su suerte.


¿Qué significa que los docentes no lo ven?


—Es interesante en este sentido el testimonio de un profesor de matemáticas de un Instituto de Secundaria de Rivas Vaciamadrid, quien afirmaba que no existen conductas homófobas en su instituto. Y lo hacía con una rotundidad que era sorprendente. Una vez que empezamos a hablar y definimos la homofobia en un sentido amplio, para incluir las rupturas con la percepción de "heterosexualidad dominante" y los "roles de género", él mismo fue capaz de hablar de "ese chico de la cafetería que todos se reían de él". Al poner nombre ayudamos a identificar los incidentes que están vinculados con la sexualidad del alumnado. Este mismo profesor no subrayaba las discriminaciones específicas del alumnado Glttbi sino que aludía vagamente a que tales discriminaciones se sufren por todos aquellos "que rompen los patrones", lo que constituye un lenguaje neutral en términos de género y orientación sexual. Y que en cualquier caso afirmaba que había otros problemas "más relevantes", como la interculturalidad.


¿Cómo abordás este tema en tu aula?


—Hablando y observando lo que sucede y cómo se nombra eso que sucede. El ejemplo más reciente surgió cuando estaban revisando la prensa en un ejercicio en el aula encontramos la noticia en el periódico La Vanguardia de una chica de 13 años, una chavala que ha vivido toda una serie de vejaciones y agresiones por parte de sus compañeras desde el comienzo de curso. Las medidas tomadas por la institución incluían hacerla salir antes de clase y evitar que participara en salidas y excursiones, lo cual no impidió que sufriera quemaduras de cigarrillos, fuera obligada a comer tierra y amenazada con navajas. Aprovechamos para señalar en este incidente elementos clave de este uso de la homofobia como parte central del acoso escolar. La alumna había roto con las normas sociales que prescriben heterosexualidad obligatoria; aparece un suceso precipitador, el hallazgo de sus compañeras de una agenda con un corazón dibujado con dos nombres femeninos, que ha justificado su identificación y castigo por sus iguales. Nos preguntamos si estas conductas podían suceder en su centro y cómo se lo tomaban tanto ellos y ellas. Además hicimos un juego de roles, en los que planteamos una situación simulada y mostraron diferentes respuestas que se podían dar ante esta situación. Ahondamos en el caso, al ver que tres denuncias por lesiones a la alumna y una cuarta por amenazas a la madre no fueron suficientes para parar el comportamiento acosador de las compañeras, ante la falta de acción de las autoridades que finalmente han facilitado el traslado de centro como solución al problema.


¿Conclusión?


—Pues este hecho pone de manifiesto varias cosas: el acoso escolar no es un fenómeno exclusivamente masculino; la homofobia no se detecta como un problema escolar ante el cual hay que intervenir; la alumna no tiene que ser lesbiana para ser acosada por este motivo. Esto era algo que como docentes teníamos que dejar claro, la homofobia no sucede sólo ante aquellas personas que son homosexuales o transexuales.


¿Y la autocrítica entre docentes?


—Nuestra reflexión, ya de cara a los compañeros docentes, es que las instituciones no son capaces de frenar las agresiones ni cuando se producen denuncias ante la policía, y finalmente se está mandando el mensaje de que el problema lo tiene la alumna en particular, quien tiene que cambiar de instituto. El problema parece que no lo tiene el centro, ni el instituto, ni la Concejalía de Educación, ni la sociedad. De hecho, el problema está en todos estos ámbitos, pero nadie se está responsabilizando de abordarlo de forma educativa.


¿Cuáles son las principales causas de la homofobia en la escuela?


—En principio, en los estudios realizados se destaca por un lado el desconocimiento de las realidades de las minorías sexuales que aparecen como un tema tabú y, por otro lado, la ausencia de referentes. Nos alarmamos por las consecuencias del acoso escolar, pero no nos escandalizamos por sus causas: cuando no hablamos de la diversidad sexual y no reconocemos la discriminación específica, estamos contribuyendo a mantener la discriminación que permite el acoso escolar. Al no ponerlo como uno de los conocimientos a adquirir, estamos transmitiendo que es un tema tabú, que no es tan importante como otros que sí enseña la escuela, y que los valores asociados a los varones y la heterosexualidad son los dominantes, hasta el punto de que parecen neutrales. Los chicos y los adultos hoy no saben la diferencia que hay entre un gay, una persona travesti, transexual. La bisexualidad no se respeta como una identidad, por ejemplo, y a menudo se reproducen ideas erróneas sobre la bisexualidad. Al no educar sobre la diversidad sexual ya estamos transmitiendo valores y trasladando conocimientos teñidos de sexismo y homofobia. No es de extrañar entonces que parte del alumnado perciba que han de mantener las normas sociales, que funcionen de hecho como policías de sexo y género a través de un comportamiento abusivo.


Entre 2006 y 2007 entrevistaste a chicos y chicas de entre los 17 y los 22 años. ¿Qué rescatan y de qué se quejan?


—Existe una percepción de que está habiendo un proceso de cambio en torno del tratamiento de la sexualidad en la educación secundaria, especialmente por la reciente aprobación de leyes que han generado un clima de corrección y mayor tolerancia, que asientan la idea de que "ya toca hablar de esto". No obstante, este hecho es un arma de doble filo a los ojos de Alex: "Parece que los homosexuales somos seres asexuados, como peluchines monos, sin sexualidad, sin fantasías sexuales". Curro resalta que echó de menos un modelo que enfatizara que "la sexualidad es algo sano y una forma más de expresión". Este último hecho conecta con la discriminación desde el propio profesorado de las sexualidades no normativas. Ursula destaca el recuerdo de una profesora con actitudes fuertemente homófobas que se plasmaban en miradas, comentarios, que no sólo ridiculizaban al alumnado homosexual sino que coartaban la libre expresión de las orientaciones sexuales por parte del resto.


Respecto de la otra causa que señalabas, la falta de referentes, ¿no notás que hay cada vez más?


—Se están normalizando los referentes homosexuales, pero las mujeres lesbianas que conocemos siguen cubiertas por un cierto aire de caricatura o demonización, mientras que la sociedad tiene un reto pendiente con las personas bisexuales y transexuales. Tenemos mucho trabajo por delante.


¿Diríamos que hay turnos? ¿Minorías dentro de otras minorías?


—Se constata una vez más cómo la construcción de categorías sexuales es un acto puramente cultural y que dentro de un colectivo específico, como el Glttbi, se siguen reproduciendo jerarquías y modelos legítimos e ilegítimos de comportamiento sexual. Como denuncia Ursula: "No es que esté en medio", sino que la bisexualidad es una forma independiente y autónoma de comportamiento sexual. La falta de legitimidad de ciertas orientaciones sexuales da lugar a que muchos jóvenes no quieran tomar partido en lo que a su sexualidad se refiere; Ursula comparte que existe una cierta "asexualidad" como forma de supervivencia social, que tiene como contrapartida una merma de la libertad de expresión y una limitación de su sexualidad.

La flaquidelentes y el Petipelá

on 06 marzo 2009

Enrique Medina

Aureola de poeta rebelde es la de él. Inteligencia y búsqueda, la de ella; talento que despliega en poemas que le ha enviado. Sí corto, aunque no perezoso, el Petipelá arreció en los mails endulzándole el alma hasta convencerla para que viaje desde Rosario hasta él, profe de lengua en esas universidades periféricas y salvíficas, para enseñarle, in situ, el beneficio de la metáfora y el valor innegable de la hipérbole política. La Flaquidelentes, de historias y más allá, sufridora de padecimientos y mucha calle, accedió haciéndosela creer, porque en verdad, ella quería saber si la necesidad de la diéresis se compadece o, en tal caso, se acopla con el redoblar piqueteril. Teorías, conceptos, metas y ambiciones personales barruntadas en mails y chats se concretaron en la parrillada con tinto, antesala de esta plana cama que los anhela. Como la suerte está echada, la trabazón carnal se intenta y revela manifiesta superioridad de la Flaquidelentes ante el nulo arrojo de él que, además de haberse pasado con el tinto, se ha olvidado del refuerzo necesario y vital para su lucimiento a una edad ya en urgente tren de jubilación. El Petipelá argumenta amor y ganas de pipí mientras su fuero interno poeteril barrunta: "Es tonto el criollo macho cuando el amor lo domina", y salta hacia el baño en busca de la lámpara de Aladino... Allí disimula abriendo la canilla y se zampa el nunca bien ponderado Viagra que tantos pecados perdona. Pero, como la Flaquidelentes lo merece, y aunque él aún funciona con una pastillita de 50 (con lo que se ilusiona para un futuro largo), se zampa otra, ya que dos de 50 bien valen una misa y una Flaquidelentes. Y vuelve sabiendo que hay que hacer tiempo para que la pastillita llegue hasta el lánguido deseo, así que habla de Omar Kayán para inducirle sus necesidades elementales en el juego; y hacer tiempo, claro. El se distrae pensando que ella no rouge, no cuidado de uñas, no maquillaje. Ella, fuera de esos adornos, con ansias y franqueza, se zambulle en el yuyito, pero el yuyito como que se empaca. Y se da el segundo papelón, que la finura y gentileza de ella encubren con donaire ejemplar. Se dormitan, se apoyan más bien, pero ella no tanto porque no puede dormir acompañada, le gusta solari y a pata ancha. El aprovecha el diálogo para que la pastillita marque tarjeta de una buena vez. Gracias a Lugones, Alfonsina y otros pares, el diálogo alargueti se cubre con altura. Pero, ahora sí, se apoliyan de lo lindo; ella, dándose cuenta que más de dos copas es pedo; y él jurando cambiar de marca porque las dos de 50 también al pedo. Pasan unas horas. La Flaquidelentes va a hacer pipí con la sana idea de rajarse a otros compromisos. Al volver encuentra al Petipelá sentado en la cama con el merecimiento en ristre. Qué es eso, pregunta ella. El responde: se llama Don Priapo. Ella lo toca y Don Priapo rebota sobre sí, un resorte interior lo repite en temblores espasmódicos cual Pájaro Loco clavando su pico en la roca. Ella, divertida, repite el jueguito y dice: Me tengo que ir. El, muy serio y rogante, con cara de Naciones Unidas ante un nuevo ataque yanky responde: No me digas eso. No me jodas. Hay que hacer algo con esto, y me duele, lo juro. Ella, contemporizadora, dice está bien y se luce como una Lady, que sí lo es. Pero na-da. Y se le hace tarde: Me voy, dice. El, al borde del llanto, se entrega: Flaqui no, no me podés dejar así, justo ahora que he recuperado mi honorabilidad, no me jodas, y te juro que me duele, en serio. Se compadece ella, y hace todo lo que los libros indican, pero sin éxito, además no es de las mañaneras, es noctámbula, quizás ése sea el quid del problema, arguye la Flaquidelentes, que no sólo no es cruel sino amorosa, y vuelve a intentar to-do. Pero na-da. Entonces ella lo agarra a Don Priapo arrastrando tras él al Petipelá y abre la fría canilla para finiquitar el caso. Pero na-da. Viendo que ella insiste en el raje, el Petipelá promete dejarla ir implorándole que antes en un ultimísimo intento le dé unos besitos lengüíficos a Don Priapo. Conmovida, la Flaquidelentes accede, pero Don Priapo, imperturbable, sigue indiferente y firme como el Obelisco cuando escucha que lo van a cambiar de lugar. Ella se las toma deseando feliz año nuevo. El Petipelá se acuesta en la única posición posible, jugando al vaivén con el inconmovible Don Priapo cuyos resortes están aceitadísismos, según se ve por el balanceado swing de metrónomo que ostenta. Recuerda, el Petipelá, aquello de Don Jorge Luis que decía algo así como: "Has usado, te han usado, y aún no has escrito el poema"... Pensando que en una de esas éste es el instante supremo que el Sumo Hacedor le brinda para que de buena vez escriba su gran poema, y que Don Shakespeare cuando sentenció "Es inútil buscar a quien no quiere ser hallado" se refería a la Flaquidelentes, el Petipelá agarra el block y la birome que todo creador siempre debe tener en la mesita de luz y, observando artísticamente (y hasta con bastante orgullo) a Don Priapo para que le transmita la vena inspiradora, se concentra y escribe: Oh, dioses; oh, Hércules sin congoja trepando el Everest; oh, Cátulo, piramidal y bucólico; oh, ilustre príncipe de Avón; venid-venid en mi ayuda; ¡oh, Dios, cómo-duele-la-puta-madre! ¡Habrá que hacer justicia con mano propia!...

Vinchas a 120 pesos

on 16 febrero 2009

"Palermo Soho" y otros debates
.

Y otra sobre la polémica entre artesanos y comerciantes en Palermo Soho. ¿Qué molesta más? ¿Un artesano callejero o las marcas de los shoppings que invadieron el barrio?

.Sandra Russo

En la polémica sobre los artesanos en Palermo Soho, que viene a ser el que rodea a la Plaza Cortázar, hay un par de cosas interesantes para analizar. "No queremos que esto se convierta en un Once", le escuché decir a un comerciante que paga los altísimos impuestos y alquileres. Esa zona que hoy está tapada de extranjeros se puso en valor en los últimos años, y al mismo tiempo se cambió no sólo la cara, por lo visto, sino también el ánimo que la sostiene.

Lo que era el barrio del diseño se reconvirtió en un shopping al aire libre, donde las grandes marcas seriadas no quieren perder la carrera contra el diseño. Por una tienda de diseño hay muchas más que ofrecen lo mismo que el Patio Bullrich. Pero incluso los comercios originales, los que venden la ropa o los muebles o los accesorios que responden a otra estética que la standard, venden ese diseño a un precio que es ridículo para cualquier argentino. Palermo Soho implica desde su mismo nombre una actitud y una disposición de réplica que cualquier verdadero creador se avergonzaría de usar.

Palermo Soho, you know, y está todo dicho. Ni siquiera hay que hacer entrar en código a los extranjeros. Es como Nueva York, pero acá, así que es como el Soho pero con un poco de tango. No está mal que un barrio viva del turismo, pero lo que habría que poner en cuestión, y en todo caso interpelar en el corazón del barrio, es si el diseño es una actividad que pertenece per se a la lógica del capital, o si late en él alguna vía para ser democratizado, no sólo estetizado sino moralizado por otra ética. Si el diseño va a quedarse callado ante este pensamiento único sobre el diseño que encarna el así llamado Palermo Soho.

En 2002, cuando se pusieron en marcha las recuperaciones de las fábricas, hubo movimientos de diseñadores y artistas plásticos que se acercaron a Brukman o a Grissinópolis para ponerle el cuerpo a una manera politizada de entender el arte. Porque la versión lavada de política de las artes plásticas y sus sucedáneos, como el diseño, es también una versión de las artes plásticas cuyo sentido llegó acompañado de millonarios que bendicen museos y personalidades hipernarcisistas. El casamiento entre diseño y marketing que tiene lugar en Palermo Soho no es inevitable ni natural: se puede analizar, se puede cuestionar y se puede rechazar.

Y de hecho, ese barrio encubre un debate que no ha sido dado. ¿Por qué uno debe privarse de comprar un objeto de buen diseño argentino porque su precio es tan alto que hace que el objeto pierda interés? Una vincha para el pelo preciosa, artesanal, cuesta 120 pesos. En la calle, en los puestos, hay vinchas para el pelo que no son de la misma calidad. Pero cuestan 12 pesos. Y a la comparación hay que sumarle el punto de vista del cliente: en sus orígenes, ese barrio fue el alma de un sector de gente que se sentiría imbécil si se gastara 120 pesos en una vincha para el pelo. La valoración del diseño fue protagonizada aquí por un sector de la ciudad que entre otras cosas no adhería a la lógica del consumo. No fue para convertir el barrio en un shopping al aire libre que esas calles que rodean a Honduras se llenaron de encanto. El barrio fue tomado, pero no por cirujas, sino por los operadores del consumo masivo.

Ahora, el debate sobre si artesanos sí o artesanos no debe incluir estos otros debates. Y deberían intervenir en él las voces de los primeros diseñadores que se establecieron allí. Porque a algunos de ellos puede parecerles no mala, sino una excelente idea que el barrio tome revancha, y que se convierta, sí, en un Once del diseño.

La fábrica de niñas bien

on 04 febrero 2009

Durante la Belle Epoque argentina, un abismo parecía separar a las frívolas jóvenes casaderas de las matronas atareadas en beneficencias, pero todas ellas vivían según reglas de una sociedad que cifraba en el lucimiento de sus mujeres los valores de sus varones. De esas vidas cotidianas, pero también de las escapadas que estas chicas sabían darse, hablan La alta sociedad en la Buenos Aires de la Belle Epoque, la investigación de Leandro Losada, pionera en su tipo, y El diario de mi abuela, reedición de un hit de Lucía Gálvez.



1. La concurrida cita en el Hipodromo de palermo Casi al final de la temporada, ca. 1903.

2. De paseo por el flamante rosedal de Palermo.

3. Premio Internacional Jockey CLub, 1906.

4. Cuando Victoria Ocampo era una chica de sociedad, ca. 1907.

5. La popularisima Julia Bunge (hermana mayor de Delfina) ataviada para una fiesta.


Soledad Vallejos

Es un lugar común reírse porque las chicas ricas de principios de siglo XX eran cualquier cosa menos despiertas, o peor aún, levemente inquietas. También lo es recordar alguna frase memorable, como la que se atribuyó a una de las chicas Alzaga Unzué en tiempos de la Revolución Rusa: "Cuando venga el comunismo, me voy a la estancia". Y sin embargo, no por habitual se convierte en estrictamente justo, o cuanto menos en ajustado a derecho. Por esos azares editoriales, actualmente coinciden en las librerías al menos dos piezas de ese rompecabezas, y permiten ir entendiendo algo de las políticas de género en torno del 1900 argentino: uno, la reedición de El diario de mi abuela (Punto de Lectura), en el que Lucía Gálvez rescata y pone en contexto algunos fragmentos del –precisamente– diario de Delfina Bunge; otro, la detalladísima, deliciosa y necesaria investigación de Leandro Losada, La alta sociedad en la Buenos Aires de la Belle Epoque (Siglo Veintiuno Editora Iberoamericana).

Primero el marco: reconstruye Losada que, terminando el siglo XIX y empezando el XX, la coyuntura internacional era tan favorable, las tierras de la pampa tan predispuestas (y vastas, avanzada militar mediante) y la suerte tan favorable que la clase propietaria, devenida dirigente, tenía más dinero del que podía necesitar, por numerosa que fuera cada familia. Tenía, también, un afán de distinción que probablemente haya nacido de los primeros viajes a Europa, cuando la gente de old money del Viejo Continente supo marcar los abismos sociales que separaban a esos rastacueros de la distinción auténtica. Entonces empezó el aprendizaje: lo que era la Gran Aldea de López dejó de lado el aire colonial y las tradiciones españolas para inventarse como afrancesada. Se importaron cocineros, institutrices, modistas, se inventaron costumbres de recibo. No casualmente se instalaron con deliberación las costumbres de sociedad, el modo más seguro y efectivo para filtrar los arribismos (era necesario tener dinero y nombre, o al menos uno de los dos) y garantizar una reproducción social adecuada, mercado matrimonial estrictísimo mediante. ¿Por qué importaba? Porque las alianzas políticas y comerciales se trazaban a partir de los lazos familiares: el casamiento era una manera de propiciar acuerdos, ingresar en ciertos círculos. "En la ciudad cosmopolita, el parentesco adquirió una estatura como capital simbólico mucho más importante que el que había tenido en la sociedad criolla", como resume Losada.

En ese mundo las jóvenes casaderas eran llamadas "niñas", habían sido educadas o bien en el hogar (el caso de las Ocampo) o bien en algún colegio religioso con visos de exclusividad (el Santa Unión, por entonces cercano a Plaza San Martín, rankeaba alto; allí fueron las Bunge), tenían por dote –además de la herencia– sus virtudes morales, su desenvoltura con los idiomas y las gracias que supieran adornar su presencia en los eventos sociales. Eran hermanas, mujeres e hijas de varones más bien liberales y anticlericales, pero tenían, por pertenencia de clase, que mostrarse piadosas: asistir a misa con frecuencia, comulgar y participar de sociedades de beneficencia (que, cómo no, complementaban la tarea estatal, aunque también –como ya se ha estudiado– constituyeron una suerte de feminismo maternalista "pues revalidaron el lugar de la mujer subrayando el pilar que representaban en la sociedad por sus roles tradicionales de esposas y madres"). (Hubo también unas cuantas capaces de negociar con las expectativas de clase y hacer la suya, como demuestra que existieran las que –en el ocaso de la Belle Epoque, llegados los '20– conformaron Amigos del Arte.) Organizaban y presidían eventos que, además de dar ocasión a la diversión, permitían tramar deslices y organizar módicas correrías, como las kermeses de Parque Lezama o las fiestas temáticas en casas de familia que programaban actuaciones especiales: luego de una actuación destacadísima como directora de coros en la catedral de San Isidro, por ejemplo, Julia Bunge se convirtió en la chica de moda requerida en los salones; algunos años después, Victoria Ocampo fue una recitante solicitadísima en las fiestas bien. La notoriedad podía ser un comodín. Las salonnières "ganaron un peso propio que también les permitió asumir ciertas extravagancias o transgresiones", insiste Losada, que no en vano recuerda a Susana Torres de Castex, que a fuerza de ser célebre por el refinamiento de su salón obtuvo otra libertad: "No sintió gran atracción por las joyas y el maquillaje, y solía vestir con cierta sencillez. También fumaba y era entusiasta de la pesca, la caza –en la que se destacaba por su célebre puntería– y el boxeo, aficiones todas, desde ya, claramente masculinas". Mujeres como ella, continúa, supieron negociar desde el lugar menos esperado: "Siguiendo las pautas tradicionales se podía obtener un grado de prestigio y de independencia tan importante como rompiendo o enfrentándose a ellas. Las vidas de las mujeres de la high society, por lo tanto, se vieron constreñidas pero no impedidas por los límites que les imponía el 'mundo masculino' que las circundó".

Que el casamiento marcara un antes y un después en la mirada que la sociedad dirigía a las mujeres (que dejaban de ser niñas para convertirse en señoras; puntúa Losada: "De un lado estaban las jóvenes elegantes, atractivas, refinadas pero también frívolas, preocupadas por las últimas tendencias de la moda, de activa vida social. Por otro, las matronas, guardianas del hogar, proclives al pensamiento supersticioso (...) lánguidas, gruesas y corpulentas") podía ser el pasaje a la libertad. Lo declara casi abiertamente Delfina Bunge, que tras años de sufridísimo noviazgo (por temor al cuerpo, por represión nacida de sus afanes religiosos –el compromiso casi se deshace cuando Manolo Gálvez, tan luego él, confirma a la virginal Delfina que, como otros muchachos de la sociedad, recurre a servicios de putas–, por timidez) casa con Manolo y... se lanza sin más a la carrera literaria que siempre había ambicionado. Lejos habían quedado los coqueteos con la vida de convento (estuvo a un tris de ser novicia), y cerquísima, en cambio, quedó el mundo de las letras gracias al casamiento con Gálvez: ella, educada para brillar en sociedad (aunque en una familia, hay que decirlo, atípica) se sintió libre y escribió cuentos y libros de enseñanza para la primaria, amén de otras cuantas cosas.

La gran mayoría de esas mujeres, niñas, matronas, vivieron en silencio e investidas con el poder de las muñequitas de lujo, también con su impotencia. Pero por algún motivo muchas de ellas cedieron al impulso: dejaron testimonio escrito a posteriori (como Peers de Perkins), o bien tuvieron la fortuna de que sus diarios íntimos –más interesantes de lo que el prejuicio permitiría sospechar– cayeran, vivas ellas o no, en las manos adecuadas para ver la luz editorial (Delfina, su hermana Julia –un libro que lamentablemente no fue reeditado–, María Rosa Oliver).

Levántate y firma

on 25 enero 2009

"Saquen sus sermones de nuestros colchones / Saquen sus misales de nuestros hospitales / Saquen sus rosarios de nuestros ovarios / Saquen nuestros nombres de sus registros." Renunciar al bautismo es el cuerpo de la nueva convocatoria promovida por integrantes del movimiento de mujeres: apostasía colectiva, y ésos son sus lemas. La acción tiene espíritu protestante: procura sacudir la pereza con la que convivimos con dogmas heredados y mostrar la ira hacia la vinculación del Estado y la Iglesia, los efectos de su injerencia en las decisiones políticas y su intromisión en la subjetividad de las mujeres. Ateas, laicas, feministas convertidas en objetores de conciencia invitan a poner en duda las certezas para poder irnos en paz.


María Mansilla


Primer llamado. Arzobispado de Buenos Aires. La pregunta sería: "Hola, quiero información sobre apostasía. ¿Me podrían ayudar, por favor?." "Usted está comunicado con el Arzobispado de Buenos Aires. Aguarde y en instantes será atendido", dice una locutora entre canto gregoriano y algo parecido a un minué. Luego de 9 minutos y 32 segundos de locutora, minué y canto monocorde, corto con resignación cristiana.

Segundo llamado. Pienso rastrear el teléfono de la iglesia de mi pueblo (¿cliente particular, empresa u organismo de gobierno?) donde fui bautizada. Pero ni siquiera figura en guía.

La tercera es la vencida. Mejor remitirnos a las (otras) fuentes. Y descubrir que apostatar es un trámite que permite desbautizarse, renunciar a la fe cristiana, enjugarse el agua bendita derramada en el bautismo. Es un derecho, según la normativa canónica, y según los artículos 14 de la Constitución y el 18 de la Declaración de los Derechos Humanos que habilitan la libre elección a la adscripción religiosa.

Apostatar es un derecho al que invita a reapropiarse también parte del movimiento de mujeres: sí, una convocatoria colectiva de apostasía ha sido pergeñada a través de la lista de correos de RIMA (Red Informativa de Mujeres Argentinas). Mensajes van, mensajes vienen, hilvanando voluntades en todo el país para que en marzo próximo —por el Día de la Mujer, por el 24 de marzo y la complicidad de la Iglesia con la dictadura, por el 25 de marzo llamado Día del Niño por Nacer— se dé el primer paso. Poner la firma. Visibilizar, de manera simbólica, el rechazo colectivo al maridaje Iglesia Católica y Estado y apoyar la despenalización del aborto.

La idea de la campaña se transformó en grito justamente cuando el presidente uruguayo Tabaré Vázquez, alineado con la ideología eclesiástica, vetó el artículo de una nueva ley de salud sexual y reproductiva que no criminalizaba la interrupción de embarazos de hasta 12 semanas motivados por penurias económicas, sociales, familiares o etarias (es más: los curas amenazaron con excomulgar a los políticos que apoyaron la ley). En Chile lo hicieron en abril pasado, luego de la prohibición de distribuir gratuitamente la píldora del día después.

Más allá de las razones públicas, la apostasía permite decirle adiós a un modelo tatuado hace 5000 años por los mitos de la creación de las religiones monoteístas. Un modelo que deja cicatrices a veces imborrables en la subjetividad de las personas. La mayoría de las practicantes religiosas son mujeres; ni siquiera en la época del culto a la juventud un modelo tan añejo envejece.

Precisamente, el bautismo viene a recordar y recordar y recordar una generación tras otras que todos y todas, judeocristianxs, nacemos pecadores por culpa de mamá Eva: ella tentó al pobre y ex solitario Adán a ceder ante un antojo: pellizcar una manzana. Hasta tuvieron que mandarse mudar del paraíso. La "transgresión" a Eva le costó bien caro, la pena se hizo extensiva: la factura todavía les llega a "sus hijxs". Costilla mala, peligrosa, mentirosa, traicionera resultó la curvilínea. Nos/les costó a "sus hijas" principalmente, penar la libertad condicional a bordo de sus cuerpos, de las instituciones religiosas, en la vida social. La apostasía, en cambio, viene a recordar y recordar y recordar que (...) ninguna hereje. Don Bosco no me está mirando. Hay vida sin "pensamiento mágico" (así le llaman lxs atexs). Hay grises. Hay espiritualidad sin religión.



No en nuestro nombre

Cada vez que una persona es bautizada el número le da quórum a la Iglesia. Quórum para "obtener mayores ventajas sociales y ejercer mayor presión política", como detallan en la Asociación Civil de Ateos de la Argentina, ArgAtea. Basta hojear Las12 del viernes pasado y releer la denuncia de la legisladora Diana Maffía sobre el dinero estatal otorgado sí al mantenimiento de una iglesia y no al apoyo de los programas de salud sexual y reproductiva para obtener otra muestra, y espiar las consecuencias del terrorismo religioso que minan la Franja de Gaza.

ArgAtea es una de las organizaciones que movilizan esta causa; el domingo pasado a la hora de la siesta compartió, a través de su representante Cristina Ferreyra, un café con miembras del movimiento de mujeres para dar forma a la convocatoria de apostasía colectiva. "No es raro que en el ateísmo haya mujeres que participen en movimientos humanistas y en reivindicaciones por sus derechos. Entienden esto de la libertad de conciencia, de la libertad de pensamiento", explica Ferreyra. ArgAtea está en contacto, a través del Inadi, con gente y organizaciones de todo el país. "Por eso podemos estar al tanto de fenómenos de discriminaciones que se producen más veces de las que creemos. Por ejemplo: una abogada entrerriana que apoyó un proyecto por la despenalización del aborto fue dejada cesante en la Universidad Católica, donde trabajaba", denuncia Ferreyra.

Paula Torricella, ex Baruyera y feminista independiente, explica: "La idea es convocar a muchas personas y con argumentos concretos: no con discusiones sobre si dios existe o no sino manifestando contra la institución, contra una aparato político como es la Iglesia Católica que interviene en la estructura democrática que gobierna la sociedad. En qué va a consistir: vamos a habilitar la página www.apostasiacolectiva.com.ar con un formulario que podés llenar con tus datos. Luego armaremos una lista y, con un pequeño manifiesto, pedimos a la Iglesia que retire de sus registros nuestros nombres, porque nunca adherimos con voluntad propia a esa institución. El mecanismo no es el que establece el protocolo de la Iglesia, por eso en la página pondremos también una carta más formal que es la que se envía a la diócesis a la que pertenece la parroquia en la que fuiste bautizado, para invitar a la gente a hacer el procedimiento personal. Están invitadas a participar personas de otras religiones; también nos oponemos a la hegemonía de la Iglesia Católica sobre las otras".



La ley del hombre

Justo antes del feriado nacional por el Día de la Inmaculada Virgen María se realizó en Mar del Plata un Congreso de Ateísmo. No fue un encuentro que reunió a (otros) dogmáticos militantes, sino a personas que no creen en dios ninguno curiosas por relacionar todo tipo de conocimiento. Un biólogo, un abogado penalista, un físico, entre otros (varones) disertantes expusieron sus fundamentos. La entrada era gratuita, la sala estaba llena. En los intervalos, la gente no se movía de su asiento para no perder su ubicación.

La problemática género y religión no estuvo explícita en el programa, sin embargo "el lugar de la mujer en las religiones abrahámicas siempre está implícito en el debate. Su papel suele ser bastante secundario y servil —-reconoce Fernando Lozada, ingeniero y artista plástico además de ateo y organizador del congreso—. Esto también se manifestó en un panel de religiosos, a ellos se les preguntó acerca de determinados grupos de judíos ortodoxos que se casan con mujeres muy jóvenes, casi niñas, tienen hijos: están al límite de la ley y hay que ver hasta dónde es respetado el avance ideológico religioso. También se preguntó sobre el aborto, pero esquivaron bastante el bulto".

Una de las acotaciones más sensatas se oyó en la tribuna. Hablaba la referente de ArgAtea de La Plata: "Soy una mujer de 63 años que durante 50 años fui primero católica practicante, luego fui muy creyente hasta que me empecé a preguntar por qué, cómo, cuándo. Así llegué a la conclusión. Investigué por supuesto, leí, estudié, analicé a diferentes personas y a diferentes religiones. Empecé a sentir vergüenza, empecé a sentir angustia por haber sido tan creyente, por haber tenido tanta soberbia. Hoy en día estoy mucho más tranquila, encontré esa paz que buscaba en dios. Soy libre mentalmente, tengo seguridad de mis actos y estoy muchísimo mejor desde que empecé a razonar".

Un congreso de este tipo se realizó hace poco tiempo en Colombia, mientras el país pionero es India, sede de la comunidad atea más grande del planeta. ¿Por casa cómo andamos? Mientras América latina y Caribe se perfilan como la mayor población católica del mundo, en Estados Unidos, por un lado, el voto de las y los evangelistas tuvo en vilo a los candidatos de las últimas elecciones presidenciales y en el otro extremo, en el vecino Paraguay, en el mismo cargo desfilan dirigentes que en parte hacen de la religión su bandera: Duarte Frutos, menonita, y Fernando Lugo, ex obispo (que enojó al Vaticano por su amistad con Hugo Chávez).

En la Argentina, en cuanto a las creencias, una encuesta del Conicet espeja que quienes no creen en ningún dios —agnósticos, ateos e indiferentes— suman el 11 por ciento de la población adulta. Se podría decir que son la segunda religión, pero no: asocian religión a dogma y juran que no hay creencia que los adoctrine. La mayoría son jóvenes menores de 30 años, con estudios terciarios y universitarios. Muchos, el 70 por ciento, reconoció haber crecido con la libertad de elegir. En el otro extremo, casi el ciento por ciento de las personas sin acceso a la educación superior reconoció creer en algún dios.

"Nos planteamos en ArgAtea cómo educamos a nuestros hijos en esta estructura en la que se transmite cierta idea de pecado, de patriarcado, estructuras jerárquicas de dominación y donde no dejás que la persona elija y se forme libremente —reconoce Cristina Ferreira, sobre todo en relación con el pudor a apostatar para que a muchas madres no les dé un patatús—. A la vez, procuramos no generar una brecha cultural, buscar una forma de comunicar las cosas frente a este cambio de paradigma de manera que nadie se sienta excluido. Somos sensibles y respetamos el vínculo familiar, evitamos los enfrentamientos por las diferentes opiniones generacionales. Pero la realidad es que hay mucha gente joven integrando ArgAtea, busca saber en qué mundo está parada.

YO APOSTATE

Testimonio anónimo.

¿Por qué lo hiciste?

—Porque creo que las religiones son mecanismos de engaño masivo que mantienen a las personas viviendo en mundos de fantasía. Cuando descubrís esto no sólo necesitás dejar la religión en la que te incluyeron tus padres porque ya no crees más en eso sino que además tenés que abandonarla por esa necesidad imperiosa de no formar más parte de algo tan perverso.

¿Lo vuelven un trámite burocrático?

—Los trámites fueron sencillos. No encontré trabas pero como no hay procedimientos establecidos hay que hacer todo "manualmente".

¿Cuándo fue?

—Apostaté después de 20 años de comprender que los dioses y los mundos espirituales eran sólo fantasía. Así que te imaginarás el alivio que sentí cuando finalmente dejé de formar parte oficialmente de la institución católica. Lo hice un año después de que falleció mi madre porque no quería lastimarla.

TEMA EN EL AIRE
.
La Red Nosotras en el Mundo (http://www.rednosotrasenelmundo.com/) abordó el tema Mujeres y Religión. El informe, producido por los Centros de Comunicación y Género de Córdoba (Argentina) y Madrid (España), está disponible en la biblioteca sonora del sitio. Perlitas:


CONTRA LA DIGNIDAD

Reflexión de las productoras cordobesas de la Red

"Hablar de la mujer musulmana, judía, católica, son sólo abstracciones. Existen las mujeres turcas, kuwaitíes, sauditas, francesas, uruguayas, chinas, con problemas diferentes. Su condición está dictada no tanto por la religión que practiquen sino por el sistema político del país al que pertenecen y la influencia que tenga la religión hegemónica en ellos. La condición de la mujer y la lucha para la afirmación de los propios derechos encuentra su elemento común en el enemigo a afrontar: la tradición, que frecuentemente se acompaña en una interpretación equivocada de la religión. Sin interpretación, las religiones desembocan en el fundamentalismo. Sin el horizonte de los derechos humanos, las religiones terminan por justificar prácticas contrarias a la dignidad de la persona. Los fundamentalismos religiosos se cobran vidas, cuerpos y voces de mujeres violando sus derechos y justificándose en el nombre de dios."



TODO LO CONTRARIO

Yuri Puello Orozco, teóloga, Católicas por el Derecho a Decidir Brasil

"A partir de la entrada de las teólogas feministas a los estudios bíblicos existen nuevas interpretaciones de los textos que han sustentado desde el punto de vista religioso-cultural la subordinación de las mujeres. No podemos negar que muchas condiciones en las que se encuentran las mujeres con relación a la violencia y a la forma con la que se lidia con la sexualidad tienen que ver con la forma con la que han significado ese pensamiento religioso tradicional en su vida. Esos textos son parte de una estructura patriarcal de pensamiento porque fueron escritos dentro de contextos patriarcales, y por hombres. Con relación a la lectura del génesis existen relecturas que hablan de un relacionamiento humano. Por ejemplo, cuando se habla de la figura de Adán dicen que se está hablando, más que de un hombre, de la humanidad como todo. Dentro del contexto patriarcal en que vivían esas comunidades, están hablando de igualdad entre los sexos, de la necesidad de un relacionamiento más humano entre los seres creados a imagen y semejanza."



A BARRER EL ALTAR

Elena Sanz, española. Miembra de Somos Iglesia, candidata 2008 a la Presidencia de la Conferencia Episcopal

"La fe tiene que ser un disparador p'adelante. A nosotras a veces nos cuesta hacer un cambio de estructura de andamiajes mentales. Superado ese andamiaje, lo que encontramos como dificultad es la jerarquía. Propusimos mi candidatura (en el 2008) coincidiendo que era marzo, el Día de la Mujer. Es una campaña imposible, la presidencia se elige sólo entre obispos que se autoproclaman, pero queremos denunciar públicamente y dentro de la iglesia generar debate por la falta de democracia y porque las mujeres seguimos siendo el tercer ciudadano de la iglesia. Nos ve capaces para limpiar la parroquia, de leer en las eucaristías, de educar a los chavales, pero nunca nos ve capaces para dar directrices generales. Ante eso, las mujeres y los hombres de la iglesia de hoy, de calle, pues empezamos a decir que no y públicamente. Otra iglesia es posible y la estamos haciendo. El problema es que no está visibilizada y que la jerarquía nos pone trabas. Proponemos celibato opcional y que a nivel económico todos sepamos en qué invierte, y cuestiones como un reparto equitativo de la responsabilidad: una iglesia circular para y por los pobres. La comunidad de base que es la que nos importa está aquí diciendo gracias."



UN POQUITO HARTA

Beatriz Gimeno, filóloga bíblica, Federación de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (Fegtb) de Madrid.

"Las religiones tienen una relación fóbica no sólo con los cuerpos sino con la sexualidad. Además, ¡parece que no les interesara otra cosa! Todo tiene que ver con el cuerpo, el aborto, el preservativo, el matrimonio homosexual. Aquí en España sigue teniendo una reserva moral que le permite ser la única institución que puede decir determinadas cosas. Si cualquier otra institución democrática, en la España del siglo XXI donde gays y lesbianas podemos casarnos, donde el aborto está legalizado, dijera alguna de las cosas que ha dicho pues se le echarían encima los medios, la gente, y sin embargo no pasa nada. No soy religiosa pero creo que es difícil hacer ningún tipo de relectura del Antiguo Testamento. Respecto de la palabra de Jesús de Nazareth basta una lectura simple para comprobar que él no se preocupó sobre la moral sexual; sus únicas palabras furiosas fueron contra los ricos. Sin embargo, hoy la iglesia no dice nada en contra de la acumulación injusta de la riqueza. Por ello estoy un poquito harta, creo que dentro de esta iglesia no hay nada que hacer."

Miedo

on 04 enero 2009


Tomo mi lápiz y dibujo tu piel latiendo en la mía,
tus poros acechando al sol
y mi sudor al amarte,
tomo mi lápiz y lo guardo,
por temor,
por temor a dibujarte.
Aún me queda una lágrima para saciar este calor,
pero a ella la resguardo por temor...
por temor a olvidar
este amor...

Estando con ella todo es más fácil

on 20 diciembre 2008


Si alguna vez supieras que ame
pero no tanto como a ti.
.
Si alguna vez pudieras palpar mi alma
para oler su piel aniñada.
.
Si alguna vez tus manos minaran
mis caminos a tus sentidos.
.
Si alguna vez dudaras de mi sed
huiré sin un adios.

Sólo reabrí el blog porque si.

on 13 diciembre 2008

No fue por ti.

No fue por el tiempo que no transcurre.
No fue por el lecho de mis costumbres
ni por mis acostumbradas ansias
de amar.
.
Sólo aquí estaré por un tiempo
como siempre
o por siempre
aquí estaré fatigando mis ensayos
de amar.
.
No sé otra cosa más que amar.